EL CANTO DEL RAMO EN LA PROVINCIA DE CÁCERES

(fragmento)

... Un Ramo es un canto religioso personal, compuesto como consecuencia directa de una manda e interpretado públicamente por varias personas como muestra de agradecimiento a un Santo, un Cristo o una Virgen. La persona que lo encarga (lo pueden cantar sin embargo otras) lo hace casi siempre por las gracias recibidas tras haberse encomendado, en medio de una enfermedad considerada insalvable o en un momento de gran dificultad o penuria, a cualquiera de las citadas divinidades.

En el Ramo debe contarse, para que surta los efectos deseados y evitar que se repita la catástrofe, el problema acaecido, pero sobre todo la solución acontecida tras la intervención sobrenatural de la deidad a la que el devoto se encomendó. Siempre debe dejarse patente la voluntad inflexible que hubo en su día de pagar la manda a través del Ramo y, en muchos de ellos, para que las cosas queden claras y se publiquen los poderes del icono religioso a quien se le dedica y obró el prodigio, se narran con pelos y señales la vida y milagros del Santo, Cristo o Virgen a quien va dirigido el Ramo, más que nada para que no haya dudas de su poder y munificencia.

Suele interpretarse en las fiestas patronales, durante el ofertorio de la misa y le concierne, por regla general a los mayordomos de ese día, la responsabilidad del mismo.

El canto del Ramo lo interpreta un coro de mujeres que acompaña a un grupo de hombres portadores de un gran ramo vegetal adornado con cintas de colores, campanillas y dulces que penden de sus ramas. Este ramo vegetal puede ser de formas y tamaños variados, llegándose a conocer algunos que deben ser portados en andas entre cuatro hombres por el enorme volumen que poseen. A veces acompaña también a las cantoras el ritmo de un tamboril, pero por lo general el Ramo se interpreta a capella.

Debió ser una costumbre profiláctica muy extendida en la provincia de Cáceres, pues aún hoy día que se han perdido tantas tradiciones, el Ramo sigue siendo (aunque no de las más estudiadas) sí de las más abundantes. Más de 50 pueblos lo mantienen aún, bajo forma de Ramo, Rosca, Himno o simplemente Canto.

Evidentemente, los Ramos que nos han llegado están enormemente fragmentados y deformados, como no cabría esperarlo de otra manera. Algunos tanto que es imposible reconocerlos a simple vista como Ramos y nos pasan desapercibidos como si se tratasen de simples cantos oracionales. Con la paciencia de un arqueólogo que recompone, con los tiestos, una vasija antigua, quien desee descubrirlos deberá muchas veces, retirar cascotes, impurezas, adyacencias y limpiar los auténticos elementos que lo componen para verlo nítidamente. Pero se trata de una labor apasionante en todo caso. Es cierto que muchos Ramos han perdido tantas partes esenciales que hoy a penas son reconocibles como tales. Volcados definitivamente en un único argumento (casi siempre en el asunto sagrado: la alabanza al santo, la glosa biográfica de su vida) parecen simples himnos al patrono y mártir correspondiente o a la Virgen de turno (Ramo de las Purificás de Monroy, Rosca de San Sebastián de Piornal). La mayoría de las veces subyacen, disimuladas detrás de ese tema recurrente, pistas que inmediatamente nos conducen a la estructura primigenia del Ramo tradicional.

Para descubrirlo, vamos a ser osados y a plantear en esta hipótesis de trabajo lo que podría ser el armazón de lo que debió ser un Ramo completo y original. Nada mejor que intentar, desde planteamientos filológicos, ya que nos nos atrevemos a ello desde los cánones musicales, averiguar su estructura primigenia. Si logramos averiguar cómo era esta matriz, debería resultarnos, a partir de ella, relativamente fácil encajar en ella los trozos que encontremos y adivinar si a nuestro Ramo le faltan partes o está entero.

A nuestro entender un Ramo estaba compuesto, en la mayoría de los casos, por las siguientes partes.

 
PARTES DEL RAMO:
1.    ANUENCIA.
2.    DESCRIPCIÓN FÍSICA DEL RAMO.
3.    DESCRIPCIÓN DE LOS ACOMPAÑANTES DEL RAMO.
4.    SEMBLANZA DEL SANTO, CRISTO O VIRGEN.
5.    VOLUNTAD DE HACER PÚBLICO EL ASUNTO.
6.    EL ASUNTO DEL RAMO.
7.    LA SÚPLICA.
     8.    RESULTADOS DE LA INTERVENCIÓN DIVINA.
   10.    AGRADECIMIENTOS.
   11.    LA EXONERACIÓN.
   12.    EL VITO FINAL.
   13.    LA PETICIÓN DE PROTECCIÓN PERENNE.
   14.    EL ENVÍO.  
 
 
1. LA ANUENCIA.
Un Ramo se inicia con LA PETICIÓN DEL PERMISO PARA CANTAR, referida tanto a dicho Ramo como para poder hacerlo dentro del templo. Y nada católico debía ser el asunto del Ramo antes de ser cristianizado cuando necesitaba de tales bendiciones y beneplácitos para lograr que el ramajero y las cantoras, con tal valuarte vegetal, penetrasen en el templo y dijeran allí  lo que iban a decir. En efecto, la religión cristiana sincretizó muchos ritos anteriores que estaban bien arraigados en la cultura popular pagana y que no tuvo posibilidad ni medio de desarraigar de las costumbres. Pero a cambio exigió que pasaran por su aro todos ellos y que inclinaran la cabeza ante sus dioses. Hay que decir también que ha sido gracias a la propia iglesia de la única manera que hoy estos rituales han podido sobrevivir hasta nuestros días. Con todo, hay que considerar que el emparejamiento del Ramo con los Santos cristianos, debió ser en u principio un asunto peliagudo.
Tal vez fueron estas veneraciones a los árboles y a los vegetales algunos de los primeros ritos ante los que tuvo que claudicar el cristianismo. A veces bien a regañadientes, pues en la muchos casos el rito pagano llegaba hasta la puerta de la iglesia y de allí para adentro no pasaba. Recordemos a las Carantoñas de Acehúche o a los Negritos de Montehermoso con sus palos, a los que, con su ramo de acebuche en la mano o con sus palitroques, no les está permitido pasar del atrio de la iglesia para adentro, o a los  Ramajeros de San Blas de las Hurdes que incluso hacen ademásn de amenazar al cura y a lo sagrado desde el mismo quicio de la puerta de la iglesia...
Los ritos de adoración a los árboles y de fructificación tan practicados en las religiones prerromanas estuvieron desterrados fuera de los templos cristianos durante mucho tiempo, pero su gran fuerza consiguió que la iglesia los aceptase finalmente aunque de mala gana. Eso debió ocurrir con el Ramo, que lo aceptó a condición de que pidieran los permisos pertinentes y se arrodillasen incluso para recibir la bendición antes de hacer el ingreso en el templo (las Purificás de los cuatro lugares (Monroy, Talaván, Hinojal y Santiago del Campo, comienzan el Ramo, en el umbral del templo, de rodillas y con las puertas de éste completamente cerradas, y sólo son atendidas cuando demuestran que llegan confesadas, sin mancha, arrepentidas y santificadas). 
Así, con los debidos respetos y si se pedían los pertinentes permisos y se hacían las consecuentes reverencias y se sometía toda aquella parafernalia profana al poder divino humildemente, la cosa cambiaba...
De aquí la importancia de la anuencia.
Veámoslo en los siguientes Ramos:
 
RAMO DE LA VIRGEN DE BIENVENIDA DE TORRE DE DON MIGUEL:
Al entrar en este templo,
bajo este santo portal
te pedimos virgen pura
licencia para cantar.
 
Para cantar este Ramo,
licencia le pido al pueblo,
a toda al autoridad
y al señor cura el primero.
 
Tomemos agua bendita
como siempre acostumbramos,
hagamos la reverencia,
sigamos todas cantando.
 
OTRO RAMO DE LA VIRGEN DE BIENVENIDA DE TORRE DE DON MIGUEL:
Oh Vilgen de Bienvenida:
el pelmiso te pedimos
para cantal este Ramo,
que lo tienen prometido.
 
RAMO DE LAS PURIFICÁS DE SANTIAGO DEL CAMPO E HINOJAL:
Danos licencia, Señora, 
para entrar en vuestra casa,
publicaremos tu nombre
muy humildes, a tus plantas.
 
Niño que estás en los brazos,
más hermoso que un clavel,
di a tu madre que nos abra,
que venimos a ofrecer.
 
Y para que así lo hagáis, 
Redentor de nuestras almas,
de rodillas en el suelo
confesamos nuestras faltas.
 
Al señor cura-rector,
capellán que es de esta casa,
también pedimos licencia
con petición muy cristiana.
 
Y puesto que nos concedes 
a nosotras dichas tantas,
tomemos agua bendita
para entrar limpias de mancha.
 
RAMO DE SAN FULGENCIO Y SANTA FLORENTINA DE BERZOCANA:
Para empezar a cantar
las coplas de nuestro Ramo,
necesitamos la gracia,
Jesucristo soberano.
 
Para empezar a cantar,
la licencia ya tenemos
que nos la dio Florentina
y su hermano San Fulgencio.
 
ROSCA DE SAN SEBASTIÁN DE PIORNAL:
Todos nos presentamos
con humildad
a cantar esta Rosca
a San Sebastián.
 
ALBORÁS DE SAN SEBASTIÁN DE PIORNAL:
A la puerta de la Iglesia
vamos ahora
a rezar una salve
a Nuestra Señora.
 
RAMO AL CRISTO DE LOS REMEDIOS DE AHIGAL:
Al señor cura pedimos,
el ministro del altar,
que nos conceda licencia
para este Ramo cantar.
 
Y después de haber llegado
muy humildes y contritas,
iremos con devoción
a tomar agua bendita.
 
RAMO DE SAN JORGE DE NAVACONCEJO:
Con humilde reverencia
pedimos al señor cura 
que nos preste su licencia
para premiar la hermosura.
 
Al señor cura pedimos
licencia para cantar
unas coplas a San Jorge
con aspecto singular.
 
RAMO DE LOS SANTITOS DE PORTEZUELO:
Al empezar a cantar,
pedimos licencia al pueblo,
a la señora justicia
y al señor cura primero.
 
RAMO DE SANTA CATALINA DE  REBOLLAR:
A la Virgen Catalina
De corazón le pidamos
Que nos de salud y gracias
Para cantar este Ramo.
 
Concedida la licencia
De nuestro cura pastor
Pedimos a los oyentes
Que nos presten atención:
 
RAMO DE LAS PURIFICÁS DE TALAVÁN:
Danos licencia Señor 
para entrar en vuestra casa, 
confesaremos tu nombre 
muy humildes y a tus plantas.
 
Al señor cura rector,
pues que manda en esta casa,
también pedimos licencia 
con petición muy cristiana.
 
RAMO DE LA VIRGEN DE LOS ANTOLINEZ DE GUIJO DE GALISTEO
Para entrar en vuestra ermita
Y explicar vuestros milagros
La licencia le pedimos
Al Señor sacramentado.

        En algunos casos el rito pagano tiene incluso la suficiente fuerza como para conminar al sacerdote a que sea él el que se desplace y baje a recibir esta celebración que en origen seguro fue un elemento extraño al cristianismo. Algo parecido hacen los integrantes de la Cofradía del Niño Dios de Galisteo cuando obligan al cura a que esté presente antes de que ellos lleguen, en los puntos de encuentro y a las horas convenidas, ya que de no ser así, la Cofradía se retira y no hay celebración.

RAMO DE SAN ROQUE DE PIORNAL:
A este templo hemos venido
Todos con muy grande unción
A bendecir este Ramo,
Baje el ministro de Dios.

    Aunque por lo general se necesite siempre la aquiescencia de la autoridad eclesiástica y, sobre todo, una manifiesta humildad y sometimiento a al religión cristiana.

RAMO DE SANTA CATALINA DEL REBOLLAR:
Mozos que lleváis el Ramo,
Llevadlo con devoción:
Hincad la rodilla en tierra
Y alzad los ojos a Dios.
RAMO DE LAS PURIFICÁS DE TALAVÁN:
Pues si nos lo concedéis, 
redentor de nuestras almas, 
de rodillas por el suelo
os pedimos vuestra gracia.
 
Pues venimos confesadas, 
también limpias de pecado
a tomar agua bendita
en este templo sagrado.
 
...rendidas a vuestros pies
 pedimos supláis las faltas.
 

         Estamos seguros de que el Ramo era una manifestación pagana muy anterior al cristianismo que debió ser aceptada por éste a pesar de sus lógicas reservas. Los celtas adoraban a los árboles e incluso los sacaban en procesión. De ellos sacaban remedios contra las enfermedades y los creían númenes beneficiosos contra pestes y plagas. El Ramo como manifestación folklórica se conserva en todo el noroeste de España (Galicia, Asturias y León principalmente) y sabemos de sitios donde el Ramo no puede pasar del atrio de la iglesia mientras esté expuesto el Santísimo Sacramento dentro del templo.

        Pero sigamos descubriendo esa hipotética plantilla del Ramo.... 

(fin del fragmento)

 

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