Contenido de ambos libros:
(así han definido algunos de sus lectores estos relatos)
EL SITARISTA DE JAISALMER
Y OTROS CUENTOS DESCONCERTANTES
1. VENECIA SIN TI...
Emotivo. Te agarra por las
tripas. Venecia.
2. EN TRÁNSITO...
Almodovariano e inesperado.
Madrid.
3. OLOR A MADRESELVA...
Terrible y poético.
¿Cáceres?
4. EL POZO DE LAS SOMBRAS...
Árabe y alucinante ¿Un
pueblo extremeño? ¿Un pueblo
salmantino?
5. EL SITARISTA DE
JAISALMER... Barroco,
exótico, precioso. Jaisalmer
(India)
6. MI HERMANO ÁLEX...
Terrorífico, insoportable.
7. EJERCICIOS DE ESTILO...
Impresionante reflexión
sobre el amor y el sexo.
8. GLORIA... Ni te lo
esperas.
9. EN CASA DE MI AMIGA
MARI, LAVÁNDOME EL PELO LA
OTRA TARDE... Erótico,
lesbi, bronca, borde.
10. STORYBOARD...Cinematográfico,
acongojante. Valle del Loira
(Francia)
11. EARTHQUAKE...
Surrealista. ¿De fondo
Cáceres?
12. EL GIRO DE LA TIERRA...
Futurista. ¿La tierra en el
futuro? ¿Otra galaxia?
13. LA TORRE DE LOS SIETE
PISOS... Una pasada
sobre el tiempo. Un desierto
indefinido.
14. EL JARDÍN SECRETO...
Te pilla el final, seguro.
Macizo del Ennedi (África)
15. EN ALGÚN SUEÑO...
Los giros del tiempo.
Precioso. Salamanca.
CUENTOS DESCONCERTANTES II:
LOS INVISIBLES
1. EL HUECO DE ESCALERA...
Kafkiano, doloroso, duro.
2. LLEGAR A PE... No
se sabe si es un relato o un
sueño. ¿África? ¿Asia?
3. LA RESIDENCIA...
Dura reflexión sobre la
religión, la moral y el
sexo.
4. PRÓCULO Y ANCIO...
Impresionante. ¡Qué final!
Roma.
5. EL REY QUE SOÑÓ...
Imposible. No es real.
Damasco. Fez. Medina.
6. ELLA DICE...
Alegato contra la violencia
machista.
7. PORTE DAUPHINE...
Erótico. Gay. París.
8. IMPRONTUS...
Poético. Te da un pellizco.
9. LOS INVISIBLES...
Intrigante, alucinante, ni
te lo esperas. Estambul
(Turquía)
10. LA ÚLTIMA CENA...
Sorprendente, inesperado.
11. IL CARDELLINO...
Entrañable. Italia.
12. LA CONVERSADORA...
Erótico a tope. Niza
(Francia)
13. LA VISITA...
Desconcertante, terrorífico.
Madrid.
14. LA MODIFICACIÓN...
Surrealista.
15. EL ZAHIR...
Turbador, sorprendente.
Buenos Aires, Rosario,
Varadero (Argentina)
EL SITARISTA DE JAISALMER
Y OTROS CUENTOS
DESCONCERTANTES
Juan José Camisón
.(Fragmentos de los 15
relatos que contiene)
.
1. VENECIA SIN TI
(fragmento)
La Tempestad es
desconcertante simplemente.
Fíjate que incluso las
arquitecturas del fondo a mí
me recordaron ligeramente a
las arquitecturas de la
Alhambra... La primera
impresión es de melancolía,
pero esa sensación se diluye
al poco tiempo de
observarlo. La naturaleza,
la tormenta, la humedad del
ámbito tenebroso, el
inminente aguacero, se van
evaporando poco a poco para
dar paso a otras sensaciones
mucho más complejas.
Observas enseguida una
situación idílica, una
Arcadia serena, casi
virgiliana, con ese
personaje del primer plano,
ligeramente apoyado en su
bastón, y aquella matrona,
más alejada, semidesnuda y
amamantando a un niño...
Mauro me dijo luego que
ilustraba un pasaje de la
Tebaida de Stazio, pero que
había algunos críticos que
opinaban que se trataba de
un retrato del propio autor
y su familia sin más, y que
incluso muchas de las guías
daban como cierto que el
cuadro se inspiraba en la
Hypnerotomaquia Poliphili,
en cuyo caso la dama sentada
representaría a Venus
amamantando a Cupido, el
joven al protagonista de la
novela y el paisaje a un
momento determinado de la
misma... Pero a mí me dejó
atrapada quizás por otras
connotaciones menos
literarias... No sé, observé
en él algo amenazador que me
inquietaba. Y sin saber el
porqué, tuve de pronto una
misteriosa comunicación con
la mujer del cuadro. Sentí
que me miraba a mí sola y a
nadie más de aquella sala,
desde su tela desconcertante
y enigmática.
.
2. EN TRÁNSITO
(fragmento)
—Yo me bajo en la próxima
parada, definitivamente. No
insistas. El paréntesis
tiene que cerrarse...
—Nada volverá a ser igual… À tout instant, pour un instant qui naît, le monde redemarre à zero, ¿es que no te acuerdas…?
—¿Y qué más da que me acuerde? Hay cosas que deben guardarse donde sea y no sacarlas a la luz, de nuevo, nunca.
—El amor, incluso el olvidado, es siempre una experiencia peligrosa que acaba por destrozar los conductos del corazón y del cerebro… Ahora hay muchos datos que desconocía y que me atormentarán al recordarte por las noches.
—Pues procura no volver a recordarme.
—Dame una razón...
—A lo mejor porque se vive
más feliz sin ciertos
recuerdos...
—¿Sin recuerdos? No hay vida
sin recuerdos. Todo lo que
vivimos se queda aprisionado
en el pasado. Sin pasado no
somos. No existimos.
—También en el pasado está escondida la pena, la añoranza... Cuando se busca en la memoria siempre se encuentra una razón para no ser feliz completamente… Déjalo correr como yo he hecho…
3. OLOR A MADRESELVA
(fragmento)
...Recuerdos de lo que
fuiste cuando compartiste la
experiencia de vivir con
quien amabas... De lo que
fue esta casa cuando la
recorrías, jubiloso, con
quien te llenaba las horas
de paz, de gozos y de
sueños. Un espacio tan lleno
de emociones que ni los
atormentantes veranos de
esta tierra llegaban a hacer
mella, jamás nunca, en la
complicidad escandalosa y
los afectos que, hace tanto,
viviste en esta casa y
quedaron repartidos, desde
entonces, por todos sus
rincones… Y a causa de los
cuales tú te sientes ahora
el ser más solitario de todo
el universo, preocupado en
exceso y sospechosamente por
la calima densa del verano y
por la llegada urgente del
crepúsculo, y deambulando
por las insólitas catacumbas
de este museo del espanto en
que se ha convertido tu
solitario habitáculo desde
que se marchara de tu lado
para siempre..., el hombre
más absurdo de la tierra,
recorriendo este infierno de
continuo, sólo, si acaso,
transformado en soportable
purgatorio cuando llega la
noche y el calor que se te
había metido, desde bien
temprano, dentro de los
sesos, te deja relajarte
cerrar los párpados un rato,
sobre las sábanas
blanquísimas de hilo,
tumbado boca arriba, en la
semipenumbra que produce la
luna colándose en tu
cuarto... Y te da por
pensar, así desnudo, que, de
haber ocurrido las cosas de
otro modo, todavía podrías
ser una persona y no este
zombi vacío y sudoroso que
jadea y se agota por las
estancias sin hallar acomodo
en ningún sitio...
4. EL POZO DE LAS SOMBRAS
(fragmento)
A Aurora Campos se le
desconcertó por completo el
ritmo de las estaciones del
año la tarde de verano en
que su novio, Eugenio
Figueiredo, se arrojó al
pozo artesiano que había en
la dehesa del pueblo, cuando
ésta le deshizo los planes
de boda con una disculpa
inverosímil. Los Figueiredo
habían sido de toda la vida
muy impulsivos. Aurora no lo
tuvo en cuenta. Sólo le
dijo: mira Eugenio, mi madre
está empeñada en que se case
primero mi hermana Angelines
porque es mayor que yo y
porque dice que así se ha
venido haciendo, de atrás,
siempre en su familia, sin
que se desplomase el cielo
sobre la tierra, y quiere
seguir cumpliendo con la
tradición fielmente. Así que
lo dejamos por un tiempo, no
se te haga mal, hasta que la
Angelines salga de la
iglesia, con todas las
bendiciones, por la puerta
grande. A Eugenio Figueiredo
se le nubló la vista de
repente. No asimiló aquel
giro de los acontecimientos
en un casorio que estaba ya
medio apalabrado por su
madre y por toda la familia
y, de momento, se creyó
perdido. Dudó hasta de la
ley que Aurora Campos le
tenía. Llegó a pensar que,
habiéndose, tal vez,
enamorado de otro hombre y
no sabiendo cómo decírselo a
la cara sin sonrojo, Aurora
Campos mismamente podía
haber ideado aquella treta
de lo de su hermana para
salir del trance sin ambages
y escabullirse de los
compromisos. Pero él no
estaba dispuesto a
consentírselo. Y se lo dijo
claro: o contigo a tu lado
desde ahora para siempre o
sin ti y sin más nadie para
los restos...
5. EL SITARISTA DE JAISALMER
(fragmento)
(A los que vienen por
primera vez en la caravana
de Hiram les han contado que
Jaisalmer es un bullicioso
escenario donde podrán
encontrar casi de todo:
santones, tratantes,
menesterosos y rateros,
parias sumisos, ascetas
mostrando sin pudor su
desnudez embadurnada de
jalde y de ceniza,
rashtafaris de largas
trenzas anudadas sobre sus
cabezas, harijanes con
manojos de serpientes en las
manos entonando cantos
irreverentes, mujeres de
cabellos hasta las caderas
acudiendo a los templos con
las manos repletas de frutas
y guirnaldas, yoguis
comedores de carne cruda e
inmundicias arrastrando
pesos onerosos enganchados
con garfios a la piel de sus
espaldas, indiferentes a la
repugnancia, al dolor y al
sufrimiento, brahmacharis
recitadores de fragmentos
irreconocibles del Bhagavad-Gita,
atronando las plazas y
mercados, que harían
palidecer al propio
Krishna... Y cientos de
muchachas de brillantes
saris que arrojarán, desde
los jharokhas y ventanas de
los havelis, cataratas de
polvo bermellón, corinto o
escarlata, y agua
refrescante mientras ellos
pasen por debajo... )
6. MI HERMANO ALEX
(fragmento)
Te dieron todo lo que era
mío, junto con mi ropa. ¿Lo
has comprendido alguna vez?
Hasta llevas mi anillo
puesto en tu cochino dedo
(anda, hijo mío, que
conserve de ti un recuerdo
tuyo para siempre). Y tuve
que quitármelo y ponértelo a
ti a regañadientes, mi sello
de familia, que había sido
de mi abuelo y de mi padre,
con la F entrelazada con la
A, que nada tienen que ver
con los O'Brians, sino con
los Aguirre. Francisco
Aguirre, hermano. ¿Tú sabes
lo que es eso? Llamarse
Francisco Aguirre es formar
parte de la Historia, y no
Álex O'Brian, que suena a
supermercado cutre, a
película mala de cuatreros,
a atracador de pacotilla de
gasolineras o a luminoso de
hamburguesería del estado de
Nebraska... Ese anillo no te
pega nada, a pesar de que
estés muy mono dentro de
esta caja de pasteles, toda
forrada de seda blanca, con
tus mejillas maquilladas
como si fueras una niña. Hay
que ver qué trabajo tan fino
el de los de la funeraria.
Hasta te han pintado los
labios para que engañes al
demonio.
.
7. EJERCICIOS DE ESTILO
(fragmento)
Pero ¿se ama altruistamente
siempre o es un engaño
manifiesto y sólo nos amamos
a nosotros mismos? ¿No será
que el deseo y la pasión que
decimos que otra persona nos
provoca es una forma
engañosa de llamar a la
necesidad perentoria que
tenemos de satisfacer
nuestra propia libido con
otro cuerpo ajeno?
Posiblemente. Y no hay que
hacerse cruces, sino
reflexionarlo. Te digo que
te quiero porque lo que yo
quiero es que me quieras. Y
te lo digo porque mi cerebro
ha llegado a la conclusión
de que necesita la droga que
tú produces para alcanzar un
bienestar que, sin ti,
difícilmente alcanzaría
(siempre hay sucedáneos,
pero no son lo mismo ni
colocan tanto). Visto así,
todo el entramado que en el
AMOR, con mayúsculas, se
monta o nos montamos, no es
más que un finísimo juego de
estrategias en donde yo
salgo de caza para que la
presa lograda me procure
gozo. Así, sin más, tan
escandalosamente egoísta que
da miedo.
8. GLORIA
(fragmento)
Gloria solía decirle que era
una perdida, que le abría
las puertas de su corazón (y
le ponía el culo, claro) al
primer morrongo que le
dijese, a la luz de la luna,
cualquier
por ahí te pudras,
y que no se daba a valer
todo lo que ella bien sabía
que valía... Que, con lo
lista que era, en esto de
las aventuras amorosas y los
descontroles hormonales se
mostraba bien torpe y
acomodaticia... Si ella se
hubiera dado toda la
importancia que tenía...
Cuánto mejor le hubiese
ido... Con lo avispada y
garduña que era para todo lo
demás...
.
9. EN CASA DE MI AMIGA MARI
LAVÁNDOME EL PELO LA OTRA
TARDE
(fragmento)
—Te lo he dicho mil veces,
Mari. Cosas prácticas. Mira,
en eso los tíos lo tienen
mucho más claro que
nosotras. Nos tienen
clasificás en dos apartaos.
En ¿pa qué la quiero, pa
casarme o pa follar? Pa lo
primero: rollo bonito,
flores, cumpleaños,
llamaditas de teléfono,
paseo por la ciudad, cine,
terraza, cíber,
meriendita... Pa lo segundo:
noche, disco, copazo, casa,
cama, condones... Y no hay
más. En su lóbulo cerebral
derecho están las buenas y
en el izquierdo los putones
verbeneros como nosotras.
Con nosotras se baila, se
morrea, se ríe, se compran
gomas y se descarga la
tensión acumulada durante
toda la semana. Pero nadie
se casa.
—Pos ya ves tú, pa lo que a mí interesa el casorio... ¿Y a ti te interesa?
—Ni me hables. ¿Tú me ves a mí de madre? ¿Qué iba a hacer yo con dos criaturas, metida todo el día en la cocina, con un marido aburrido, dos hipotecas, cosiendo las bastillas de las cortinas, un perro y una suegra?
—Pos eso, que los aguante su madre, a ellos, a sus neuras.
.
10. STORYBOARD
(fragmento)
Plano General Lateral (PG):
—Para saber si es culpable o inocente...
—Verá... Yo no creo que las cosas sean siempre tan sencillas como uno pretende. Casi nunca se dan blancas o negras, como nos gustaría que fueran, para aplicarles un veredicto instantáneo y permitir, de ese modo, que nuestro juicio quede libre de la maquinación y de la horrible duda. No... Mi marido...
Primerísimo Plano (PPP): La frente de Soeur Catherine desciende lentamente, mientras su mirada fija a Madame Véronique desde esa posición baja en un picado. Largo silencio...
—Su marido...
Contraplano:
Véronique, visiblemente
acalorada.
—Es que no puedo comprender
que un hombre, en su lecho
de muerte, no llame a su
esposa a la hora de rendir
su último suspiro y, sin
embargo, pida que lo
consuele una monja
desconocida y encerrada en
un lejano monasterio perdido
en el último rincón de la
tierra... Es todo tan
absurdo, tan
incomprensible...
.
11. EARTHQUAKE
(fragmento)
...De ahí a imaginarlo en la
posición del hombre
vitrubiano de Leonardo da
Vinci, debajo de la tierra,
había sólo una rauda
conexión entre dos neuronas
del cerebro. Pero aquello no
era fácil de asimilar, así
de golpe, ni cabía en cabeza
humana, pues de ser eso de
tal modo, el tamaño del
joven sería descomunal y tan
desmesurado que sus pies
estarían muy por debajo del
sial, casi en contacto con
la sima del planeta. O por
lo menos cerca. Y eso era ya
mucho imaginarse.
maxo, t cgas ls ptas abjo si lo ves. wpo, wpo d wevos. m ermno stuvo anxe. weno, dce k mola cntidd. kes a top. t spermos nel adrve y t viens cn nstrs a vrlo. 20. vs a alcinar x 1 tubo. su toxa es + grnd k to tu, tio. l ijopta cmo s lo abrà mntao pa skar la cabza x aì. yo lo flpo colga. dce l yeni k cmo tndrà la poya dgrnde. 20 enga, ns vms...
Dicen que, tras resquebrajar los últimos dos nuevos agujeros para intentar sacar por ellos los dedos de las manos, abrió los ojos grandes como platos, y fue como si una atracción de feria hubiese iluminado todas sus bombillas… Una monja venía contándole a la otra por el Arco de la Estrella que eran azules como las aguas del Egeo, trasparentes como las olas de los cayos del Caribe, y bordeados de hileras de tan tupidas y larguísimas pestañas que parecían dos lagos sembrados, en sus orillas, de cipreses...
stoy yegndo. n irse sn mi, mrcones, xk s k n ay autbus y trdo mxo, k voy a pta, pro yegar yego nsguia, enga, y dil a l yeni k si kiere poya grnde kaora ablmos.
12. EL GIRO DE LA TIERRA
(fragmento)
Hubo un tiempo, hace miles
de ciclos, en el que los
hiperseres se vieron
obligados a emigrar hacia
planetas lejanísimos, mucho
más benignos y menos
peligrosos y contaminados
que los que ocupaban hasta
entonces. Estaba en todos
los programas y en todos los
archivos. Era bien conocido
el episodio. Esquilmadas
consecutivamente las
cortezas de los seis últimos
planetas, y dominados como
se vieron por las máquinas
cerebradas y por los cíborgs,
que se fueron adueñando de
todos los lugares habitables
conocidos inexorablemente,
los hiperseres no tuvieron
otra opción que abandonar la
Vía Láctea en un larguísimo
periplo hasta instalarse en
el planeta Oronot, cerca de
la gran Muralla Sloan, tras
aclimatarse durante dos
milenios en el sistema solar
de Ganimedes, cerca de
Sirio. Pero todo está como
envuelto en una nebulosa
dentro de sus evocaciones
(de hecho, en este capítulo
de Ozimantias, los
acontecimientos visionados
no están tampoco nítidos:
hay enormes tormentas con
increíble aparato eléctrico
y velocísimas auroras
boreales, nubes de gases
anaranjados y violáceos,
cuerpos celestes
irreconocibles, naves
inidentificables,
civilizaciones poco
consuetudinarias, sistemas
de supervivencia nada
habituales... que, más que
aclarar los hechos, los
enturbian...
13. LA TORRE DE LOS SIETE
PISOS
(fragmento)
...El religioso se quedó
paralizado. Lo que aquel
personaje relataba en su
cuaderno era su propia vida.
Él mismo era fray Juan de
Villamediana y aquello que
escribía de él era la oscura
respuesta que había estado
buscando a todos sus
extraños procederes a lo
largo de todos estos últimos
años. Se palpó la cabeza
para cerciorarse de que no
se trataba de un mal sueño.
Se pellizcó los brazos.
Aguantó en la garganta un
alarido que estuvo a punto
de inundar todo el recinto
ya casi color púrpura. Sin
dilación ninguna, y ya sin
miedo, giró al escribiente
para ponérselo de cara y
averiguar quién era y por
qué sabía todo aquello de su
vida... Y lo que sus ojos
vieron lo dejaron sumido en
una estupefacción más
terrorífica que la
sorprendente lectura de su
propia vida sobre aquel
legajo: era otro fraile de
su misma regla, sin boca,
sin ojos en sus cuencas, sin
carne entre sus dedos ni en
las mejillas, sólo con piel
y huesos, petrificado,
polvoriento, tétrico...
Quien hacía poco rato
anotaba los datos asombrosos
de su vida sobre la vitela,
no era nada, sino un cadáver
viejo y desdentado, sin
carne ya en los huesos... Y
sin embargo él estaba seguro
de haberlo presentido
enteramente vivo, incluso
caminando... Y allí no había
más nadie... No se trataba
de una alucinación. Lo tenía
sentado frente a él con sus
órbitas llenas de telarañas
secas, mirándole a la
cara... Lo observó de nuevo.
Lo escrutó de cerca. Nada se
movía...
14. EL JARDÍN SECRETO
(fragmento)
A Nuredim le baten en el
pecho aleteos de pájaros que
no le dejan conciliar el
sueño, da vueltas sobre el
lecho, desordenando
constantemente las mantas y
las pieles, estira las
piernas y las encoge en
movimientos casi
involuntarios, se sienta
sobresaltado encima del
camastro y balbucea palabras
inconexas... Hasta que logra
despertar a Engái, dormido
hacía ya rato.
—¿Qué tienes que no tranquilizas esta noche?
—No lo sé, amo, no puedo relajarme ni dormirme.
—¿Es acaso por lo que vamos a vivir mañana?
—Es posible, amo Engái, estoy nervioso e impaciente.
—No le adelantes a tu corazón las emociones que aún no has visto, pues muchas veces son decepcionantes, y otras sobrepasan de tal manera lo que imaginaste que, de haberlo sabido cuando las soñabas, te hubieran trastornado y no te habrían permitido sobrevivir hasta gozarlas. El momento presente es lo que cuenta. Lo pasado es pasado y ya no existe. El futuro es incierto y sólo cabe, si acaso, imaginarlo, por lo que casi siempre suele decepcionarnos por no ser fiel reflejo de lo que habíamos previsto en nuestras mentes. Sin embargo el presente es cierto y saboreable. Haz pues que éste te sea grato como una hogaza sazonada en miel y devóralo con ansia mientras puedas.
—¿Qué quieres decir, amo?
—Que te duermas ahora, y que te preocupes mañana cuando tengamos que pasar las anfractuosidades del Bashiquelé de todos sus peligros o que te emociones pasado mañana cuando lleguemos al Jardín Secreto del Ennedi, con sus maravillas. Y no al contrario.
.
15. EN ALGÚN SUEÑO
(fragmento)
¿Qué cómo sé estas cosas?
Porque todo es elíptico y
redondo. Porque mi vida es
un recuerdo mutilado de la
tuya. Porque yo estuve donde
estabas hace un rato y fui
quien ahora eres, asombrado.
Y esperé inútilmente con un
ramo de calas a una chica
que no vino a la cita
aquella tarde… Porque leo en
tu ojos y en tu cara como en
un libro abierto y
transparente, y porque, en
realidad, lo sé todo de ti
hasta llegar a mí, sin
ningún blanco, con todos los
detalles… Tanto conozco de
tu vida que podría
desgranarte tu futuro,
minuto por minuto. Y
aconsejarte, incluso, cómo
evitar que cometas los
errores que,
inevitablemente, habrás de
perpetrar en adelante… Y
aunque debo reconocer que mi
mayor deseo sería
protegerte, para
preservarte, no voy a
hacerlo nunca, pues
inmediatamente dejarías de
ser tú como ahora eres y
habría escasas posibilidades
de que yo fuera yo, así de
concreto… Y nada se podría
llevar a cabo sin que parte
de ti y de mí se
destruyeran... Estamos en
distintas dimensiones, pero
en una misma longitud del
tiempo… ¡El tiempo! ¡Los
tiempos! Los tiempos se
aproximan, se bifurcan, se
cruzan, o pasan uno al lado
del otro sin rozarse y se
ignoran… En alguno de ellos
existes tú y yo no, o existo
yo y tú no, y en muchas de
sus formas vamos y venimos
y, como en este caso,
llegamos a encontrarnos…
.
CUENTOS DESCONCERTANTES II:
LOS INVISIBLES
Juan José Camisón
(fragmentos de los 15 relatos que contiene)
1. EL HUECO DE ESCALERAS
(fragmento)
Al momento, salió, otra vez,
resuelto de su dormitorio
con la intención segura de
bajar a la cocina, haciendo
caso omiso de la alucinación
que había sufrido. Pero
volvió a experimentar el
mismo sobrecogimiento, al
intentarlo, constatando con
certeza que el acceso al
hueco de escalera se había
reducido considerablemente…
Se acercó, no obstante, con
precaución al rectángulo
vertical que enmarcaba el
primero de los escalones y,
en efecto, tuvo la impresión
de que su cuerpo no iba a
lograr pasar por aquel vano
tan estrecho a la primera…
Heliodoro hizo entonces
varias consideraciones que
le parecieron oportunas:
hubiera podido introducir la
cabeza y buena parte del
cuerpo por aquella abertura,
ya que la simple observación
de la realidad que tenía
delante de sus ojos le
corroboraba que cabrían,
pero prefirió valorar la
circunstancia empíricamente
antes de dar un paso hacia
una situación posiblemente
de ridículo, pues de nada le
valdría lograr meter parte
de su cuerpo por el agujero
si la otra mitad no tenía
hueco suficiente y le
quedaba fuera…
.
2. LLEGAR A P
(fragmento)
Hay quienes en este
recorrido invierten días y
semanas. Otros meses o años
o quinquenios. Todo depende
de la prisa que se tenga por
abordar esa subida
sorprendente al cielo, o de
la magia que uno sepa
ponerle a tal empresa
agotadora, a cada paso...
Los hay incluso que, tras
arrepentirse a medio camino
y volverse, convencidos, a
la línea de salida, lo
intentan nuevamente, con
todo su bagaje de
impotencias… Otros que se
conforman con ver subir a
gente… Otros con leer en los
diarios las noticias de
gente que ha subido… Otros
con escuchar lo que les
cuentan los que alguna vez
parece ser que los leyeron…
Y muchos que, resultándoles
un esfuerzo sobrehumano
simplemente la idea de
concebir en sus cabezas que
existe la subida hasta Pe,
se engañan conscientemente
con cientos de mentiras,
diciéndose que Pe es una
pura fantasía, y miran hacia
otro lado para no ver a los
que, a diario, hasta allí
suben. Por lo que a los pies
de Pe suele haber siempre no
pocas personas
desorientadas, empujándose,
gritando, corriendo o
suspirando por iniciar la
cuesta o retirarse, y
resulta difícil averiguar
quiénes abordan la tarea y
quiénes desisten…
.
3. LA RESIDENCIA
(fragmento)
...O, peor aún, ¿por qué no
había sido él capaz de
hallar ni rastro del Jesús
histórico en los escritos de
los historiadores de la
época? ¿Cómo era posible que
en los Anales de Pilatos o
de la Historia de Judea bajo
la dominación romana, o en
la propia Historia de Roma,
ellos que lo anotaban todo,
no figurara nada de ese
personaje? ¿Por qué no se
conservaba ningún texto
auténtico de Dion Casio y de
Flavio Josefo, y sí las
copias que durante los
siglos quinto y sexto
realizaron los monjes,
llenas de claras
interpolaciones
tendenciosas, debidas a los
copistas? Y lo que era ya el
sumun del bochorno: ¿Quién
transmitió la tradición oral
de cómo y dónde murió
Cristo, si desde el año 70
en que Tito tomó y arrasó la
ciudad de Jerusalén, donde
no quedó ni una sola persona
viva ni una sola piedra en
pie, hasta el año 131 en que
Adriano fundo allí la ciudad
de Aelia Capitolina, en ese
lugar sólo habitaron los
fantasmas de sus
antepasados? ¿Cómo fue
posible que, trescientos
años más tarde, la
Emperatriz Elena, madre de
Constantino, encontrara bajo
los escombros las tres
cruces intactas de Jesús y
de los dos que con él fueron
ajusticiados, y que, mucho
después, alguien hallara
además los clavos y la
corona de espinas y la
túnica de Jesús y el mantel
de la Cena y el lienzo de la
Verónica y treinta y nueve
sudarios, cada uno de ellos
a cual más milagroso y más
auténtico? ¿Y cómo era
posible que, si Cristo había
resucitado, los primeros
cristianos fuesen a adorar
su cuerpo en Sebasta, cerca
de Samaria, hasta que el
emperador Juliano mandó
destruirlo (¡el cuerpo!) en
el año 362? ¿Suponía eso que
la creencia en una ascensión
de Jesús en cuerpo y alma a
los cielos todavía no estaba
elaborada aún en esa época?
¿Que se fraguó, como todo,
durante y después del siglo
IV?Don Cosme, como dicho
emperador que, tras ser
cristiano, renegó
conscientemente de ello, se
decía y hacía suyas en
silencio aquellas palabras
que Juliano dijera hacía
tantos años: leí, comprendí,
rechacé...
.
4. PRÓCULO Y ANCIO
(fragmento)
...Cuando a otro lo
consideramos impuro, nos
elevamos sobre sus miserias
y nos sentimos, al instante,
purificados de las nuestras
y aliviados de todas
nuestras faltas. De ahí que
la difamación tenga siempre
tantos adeptos y un éxito
inmediato. Es una catarsis
tanto para los que la
proclaman como para los que
la difunden y la admiten. Si
le aplicásemos siempre el
triple filtro a lo que se
comenta de los otros, no
tendrían cabida los
calumniadores. Si antes de
dejarles hablar los
sometiésemos a las tres
preguntas, se quedarían con
sus bocas mudas y con su
calumnia quemándole en las
tripas por no poder hacerla
pública ni audible.
—¿Y cuáles son esas preguntas, amo?
—La primera: si lo que van a decirme de esa persona es beneficioso para ella o para su familia. La segunda si lo que van a decirme de de esa persona va a beneficiarme a mí de alguna forma. Y la tercera si lo que van a decirme de esa persona va a beneficiar a sus calumniadores... Con estas tres preguntas no tienen escapatoria los maledicentes...
—Nunca lo había pensado...
5. EL REY QUE SOÑÓ
(fragmento)
En realidad Alhá-al-Gamí Al-Masmudí,
de sus orígenes, a través
del sueño, recuerda más bien
poco. Pero cree saber —en
los sueños las cosas nunca
son lo que parecen— que, por
los avatares del destino,
Allah lo había castigado a
errar perpetuamente por los
zocos de todas las medinas
hasta lograr deshacerse de
la paloma enjaulada a través
de un trueque asombroso e
inaudito: debía pedir por
ella y por la jaula un beso
y una gota de sangre al
nuevo propietario... Y
mientras no lo consiguiera,
jamás encontraría la paz en
sus acciones... El precio
exigido era, a todas luces,
desconcertante, pero también
eran insólitos el resplandor
de las estrellas o el cerco
de la luna, la aurora
boreal, los fuegos fatuos,
la escarcha y el rocío...
Como los sueños, la noche
estaba llena de misterios. A
lo mejor porque sólo habían
sido creados para gozarlos o
temerlos, y no para que
fuesen comprendidos…
.
6. ELLA DICE
(fragmento)
Allí fue donde se dio cuenta
Lola de que Ramón estaba
lleno de contradicciones.
Parecerá mentira pero era
bien cierto: su marido era,
a la vez, un hombre fuerte
pero extremadamente
vulnerable, hermoso pero
obsceno, dulce pero
profundamente cabezón,
tierno pero imprevisible e
indecente... Y un egoísta
rencoroso tan violento como
un cavernícola
antediluviano... Todo lo que
de novios le había parecido
tan maravilloso: su timidez,
su dulzura, su
corrección..., ahora se le
antojaba sospechoso, o para
ser más clara: la puerta de
entrada a los sótanos
oscuros donde se escondía el
monstruo que habitaba en el
interior de su marido. Una
puerta que, en cualquier
momento y por cualquier
insignificante motivo, podía
abrirse y dejar en libertad
sus ofuscaciones y
arrebatos... Lo fácil
hubiera sido quedarse con la
parte buena de Ramón y no
permitir que la mala
aflorara tan frecuentemente,
pero eso era poco más o
menos que imposible. Los
humanos somos como un
icosaedro, cuyas facetas son
todas necesarias para que no
se rompa el poliedro... Y
unas tienen luz y otras
están llenas de sombra...
Tendría que amarlo o
rechazarlo no como a ella le
hubiera gustado que fuese,
sino como era en realidad,
lleno de cosas agradables y
defectos, compleja criatura
formada de peligrosas cuevas
y de dulces lagos de agua
tibia, de horas de sol y de
recios aguaceros, de miel y
de saliva, de sangre
reposada y de violento
semen, de navajas de plata y
de ardorosos besos... Y no
era nada fácil...
.
7. PORTE DAUPHINE
(fragmento)
...Cuando Yalil se saca una
pasta gansa con un
enrollado, así sin más por
el careto y guapamente, o si
me pasa a mí, hay muchas
veces que nos tomamos la
tarde de vacaciones y de
descorroce puro y duro sin
contemplaciones. Nos vamos a
las grandes superficies y
nos compramos mogollón de
cosas. A la Fayette, a la
Samaritaine, donde suele ir
mi madre cuando tiene pelas,
y a Les Halles, que flipas
en colores con los
subterráneos a tope de
mercancías guays a reventar
de chulas. Chupas, gayumbos
de colores y brillantes,
camisetas a tope,
cinturones, y cosas chulas:
colonias y lociones, espumas
para el pelo, guantes
guapos, una camisa de ésas
arrugadas para maquearte un
día sin curro... (Lo único
genuino que ya ofrece la
cultura occidental son los
productos de marca…) Porque
yo para el tajo casi siempre
elijo camiseta de tirantes o
sin mangas, ajustada, azul
marino o negra mayormente y
con ribetes amarillos, o
polo rojo estrecho, que se
marquen los bíceps
incipientes... Eso mola
mogollón. A mí me priva mazo
ir guapo a tope y me siento
un tío diez, vestido de esta
forma. Me da más confianza,
me flipo yo a mí mismo y,
cuando se me acerca un tipo
en estas circunstancias, no
hay quien se me resista, te
lo digo, tío, pura dinamita.
Ma parole... Eso por una
parte, y la mano derecha
apoyada en el techo del buga,
cuando alguno se para cerca
de mi acera, una media
sonrisa mientras agacho la
chola para clisarme al pavo
que va dentro y la
colaboración que me presta
ese mechón de pelo rubio,
mes tifs,
como ellos dicen, que
siempre se descuelga de mi
cabeza bien peinada y viene
a caer así, como el que no
quiere la cosa, delante del
ojo izquierdo antes de que
me dé tiempo a decir:
buenas, qué tal, ¿te hace un
rollo auténtico, amiguito?,
son mis armas mortales. A
partir de ahí, a cualquiera
que le vaya el género que
vendo, queda grogui.
Ma parole.
.
8. IMPRONTUS
(fragmento)
...Suena Schubert. Te hundes
en sus suaves cataratas de
círculos concéntricos. Te
adentras por el vértice que
ha abierto una pedrada sobre
la superficie tersa de una
laguna mansa. Te introduces
por él hacia el abismo
oscuro de las aguas. Subes
veloz de nuevo y reapareces.
Tomas aliento. Te dejas
acunar por la agradable
melodía. Sorbes y te
refrescas en un venero hondo
y cristalino, oculto entre
marañas de hojarasca.
Zigzagueas por vericuetos de
sílabas y trinos
impensables. A veces viene
un pájaro liviano a
picotearte por dentro del
cerebro. Te conducen los
dedos de quien toca por una
pista helada, resbalosa,
hasta caerte dentro del
ocaso. Una navaja de afeitar
secciona por el vientre una
manzana. Le sale, de
repente, a borbotones, toda
su sangre gualda que se
vierte sobre la palma de tu
mano. Pasa una novia blanca,
alada, por el cielo, montada
en una nube. Surge de entre
sus dedos una fuente de
serpentinas rojas y
amapolas. Se oye un grito.
Cinco cuchillos negros se
clavan en el cielo de
repente y paralizan el canto
de los grillos. Huele a
yerba. Un pueblecito blanco
de casas encaladas, lleno de
tristes huertos, sembrados
de rosales de plástico
barato, se pierde en las
montañas, ocultando los
sueños de las madres que
todo lo perdieron. Tu
corazón se parte en
rebanadas, como una fruta
dulce, al recordar sus
cientos de veredas,
inútilmente pulcras.
.
9. LOS INVISIBLES
(fragmento)
...era sencillamente
fascinante escuchar a
Osguior leyendo aquellas
páginas, y desvelándome,
entre çay y çay, misterios
increíbles. Se hablaba en él
de tierras ignotas y aún
inexploradas de Asia y
África, de continentes donde
las fuentes manaban leche y
ambrosía, de tribus
lejanísimas habitadas por
hombres sin cabeza que
tenían en medio de sus
vientres los ojos y la boca,
de fabulosos animales con
cuernos crisoelefantinos,
crestas iridiscentes y
enormes ubres de las que, al
ordeñarlos, brotaba almíbar
y melcocha, de culturas
lacustres asentadas sobre
islotes únicamente
construidos por millones de
valvas de moluscos de nácar
y carey, de palacios
flotantes sobre enormes
lagos color esmeralda en los
que bogaban flamencos
carmesíes de pico
anaranjado, de intrincadas
selvas donde se levantaban a
los dioses templos de
serpentina y ónice tan
vastos como los campos de
arroz en el delta de un río
caudaloso, de geografías
inaccesibles y de ciudades
misteriosas construidas bajo
las ardientes arenas de los
desiertos o dentro de una
horadada cordillera... Pero
de todo lo que me leyó
Osguior de aquel libro, nada
como la historia de los
Hombres Invisibles me llamó
tan poderosamente la
atención ni cautivó tan
deprisa mi curiosidad.
Cuando de los labios del
anticuario comenzaron a
desgranarse las frases que
describían a aquellos seres,
fue como si todo el Gran
Bazar se volatilizase de
golpe con su estrepitoso
ajetreo, como si una ráfaga
de viento lo hubiese hecho
desaparecer por las
escalinatas del Sahaflar
Sharshisi, pues sólo tuve
oídos para aquel relato... A
mí me pareció una fantasía
tan alucinante que, por
méritos propios, bien podría
haber formado parte de las
miles que Sherezade le
contaba a su cruel amante
Schahriar para mantenerlo,
noche tras noche,
desvelado...
.
10. LA ÚLTIMA CENA
(fragmento)
A pesar de que se pasaba
largas horas buscando por la
ciudad un rostro que se
adaptase a las necesidades
estéticas que entonces tenía
en su mente para el complejo
personaje, no daba con la
persona adecuada que le
sirviese de modelo para
Judas. Hasta que, sin
pensarlo, una noche, en una
discoteca, vio apoyado en la
barra a un hombre joven que
reunía todas las condiciones
requeridas, y que tan
largamente había casi
recreado en su cerebro. Era
—confiesa que uno se deja
llevar por los clichés
históricos con demasiada
facilidad, ciertamente—
esquivo, tenía los ojos
profundamente negros e
incisivos, la mirada torva e
inquietante, una cierta
desesperación dominaba su
rostro y su apostura, y se
apreciaban en él trazas
inequívocas de ser o de
haber sido, sin duda, un
delincuente, pero también
era patente que había sido
un hombre hermoso cuando
fuera joven, y de ello aún
quedaban, así lo afirma
tajantemente, vagos, aunque
reconocibles, trazos en su
cara... Dice que lo observó
en silencio durante largo
rato desde el rincón en el
que se tomaba un whisky. Y
confiesa que, nada más
verlo, supo que era él, sin
ningún género de dudas, el
personaje que tanto había
buscado. Pero, del mismo
modo, reconoce que le
resultaba difícil abordarlo.
Estaba solo. Parecía un
chulo. Suponía un difícil
paso dirigirle la palabra...
.
11. IL CARDELLINO
(fragmento)
Don Calógero fue sincero: ay
Giuseppe, Giuseppe... Los
pajaritos pertenecen a los
campos. No se les puede
domesticar como a los perros
o a los gatos. Son libres
como el viento... Olvídate
de él ya para siempre. No
volverá, seguro, junto a ti,
por más que lo pretendas.
Vuélvete a casa antes que
sea tarde, anda, muchacho...
Y tranquilízate. Hay muchos
pájaros volando por el
mundo...Pero éste era su
pájaro. Y era irrepetible...
.
12. LA CONVERSADORA
(fragmento)
La conversadora seguía
hablando de mejillas
ruborizadas, de aletas de la
nariz rítmicamente
distendidas, de turgentes
muslos, de sangre
desflorada..., en tanto que
Vincent le apretaba la mano
dentro de la suya y la
miraba con la boca
entreabierta y con los ojos
perdidos, poseído por una
tormenta inesperada que le
abrasaba las sienes por
completo. Luego tiró
levemente del brazo de la
chica y vio que éste cedía
con laxitud y sin ninguna
reticencia, mientras sus
labios seguían desgranando
un encuentro entre amantes
bajo un puente... Vincent
arrastró la mano de ella
despacio, muy despacio hasta
que, mientras Agnes
continuaba hablando de
voluptuosos labios y lenguas
encontradas sin levantar la
vista de los bordados de la
colcha, logró colocarla
blandamente sobre su sexo,
cobijado aún debajo de las
sábanas. No podía dar
crédito. Agnes continuaba
hablando sin retirarla.
Vincent cerró los ojos,
incapaz de creer lo que
experimentaba dentro de la
cabeza, en medio de las
ingles, por la espalda y los
hombros y en las propias
manos. Un poderoso impulso
interno le acució de
repente, y apretando la
palma de Agnes contra su
sexo, se derramó gozoso y
extasiado. Agnes retiró la
mano tras la crispación del
éxtasis. Y, de pronto, como
si algún imponderable la
obligase a callarse de
repente, cesó en su relación
memorizada de
acontecimientos. Vincent
abrió los ojos. Agnes aún
seguía absorta observando
las peonías de seda bordadas
en la colcha de la cama...
.
13. LA VISITA
(fragmento)
Fuera hace frío. Un perro
ladra denodadamente en el
parterre de un chalet
cercano. La luna desparrama
su enigmática luz sobre el
asfalto oscuro de las
calles, sobre los pardos
tejados, sobre las aguas
negras de todas las piscinas
de las casas, sobre las cien
veredas de adoquines
lechosos que van desde la
calzada hasta las puertas de
las coquetas casas
adosadas...De repente, a lo
lejos, por entre las
solitarias calles de la
extensa urbanización, los
faros de un automóvil
zigzaguean en cada curva del
trazado urbanístico,
iluminando las fachadas de
las viviendas de trecho en
trecho. Apenas sin producir
ruido alguno, un coche
avanza lentamente como
perdido, sin dirección
concreta, buscando a tientas
un número, una dirección,
una señal, la puerta de una
casa... Al ver las ventanas
iluminadas del comedor de
Inés (son las únicas ya, a
estas altas horas de la
noche, que permanecen
encendidas) aminora la
marcha y acaba por frenar
delante de su puerta. Aparca
lentamente, arrimando al
bordillo de la acera
perfectamente los
neumáticos, sin rozar las
llantas. Permanece con los
faros encendidos por un
rato. Luego para el motor.
Durante un tiempo
exageradamente largo nadie
da señales de vida dentro
del automóvil. Hasta que, al
fin, se abre la portezuela
delantera y baja despaciosa
una elegante mujer de altos
tacones, medias negras, y
vestida con un traje de
chaqueta negro humo y
sombrero de ala ancha de
muselina también negro. Sólo
un adorno blanco casi
indescifrable (¿una mínima
flor, un alfiler de nácar,
un broche recamado le
madreperla?) distrae la
atención del riguroso luto
elegantísimo, sujetando
cerca del hombro izquierdo
el etéreo foulard que abraza
la pamela. Avanza hasta la
puerta de la casa, decidida,
y, tras quitarse el guante
de su mano derecha, llama al
timbre y espera
completamente recta e
inmutable.—¿No habéis oído?
Han llamado a la puerta...
.
14. LA MODIFICACIÓN
(fragmento)
Pronto comenzó a oírse la
respiración de ambos serena
y sosegada, al tiempo que en
la habitación todo quedaba
detenido. La ropa se
estiraba lentamente colgada
del perchero..., se
relajaban los zapatos, con
sus bocas abiertas, al lado
de la alfombra..., se
descargaba la persiana del
calor acumulado durante todo
el día con quejidos leves y
estertores apenas
perceptibles..., exudaba el
cristal de la ventana el
vaho de la tarde a través de
riachuelos transparentes de
agua fugitiva..., se
desperezaba, con sonoros
estallidos, el esqueleto
interno de la descalzadora
al subir la temperatura de
la sala..., se contraían las
medias aliviadas hasta
encontrar su talla primitiva
encima de una cómoda...,
esperaba la luz eléctrica,
paralizada dentro del
interruptor, como las aguas
de un río bravo en la
barrera de un pantano,
impaciente por que alguien
le dejase de nuevo el paso
libre para asomarse a la
bombilla..., se mordían la
lengua los locutores de la
radio a la espera de que,
otra vez, por la mañana,
Manolo apretase con el dedo
el ON del transistor de
mesilla y los dejase hablar,
de nuevo..., se aguantaba la
gata, acuclillada por la
parte de afuera de la puerta
de la alcoba, los deseos de
saltar sobre la cama y de
meterse en medio de los dos
como en las siestas...
.
15. EL ZAHIR
(fragmento)
Acudió a las maestras
sanadoras de Bahía Blanca
una mañana tormentosa…
Aquellas hechiceras vinieron
a decirle que había tenido
la desgracia de tropezarse
con un zahir y que eso era
del todo irreversible…
Oswaldo Luna se quedó
desconcertado... En una
biblioteca bonaerense
encontró que zahir
significaba, en árabe:
visible a todas horas,
presente, persistente,
incapaz de borrarse o de
pasar desapercibido... Algo
o alguien con el que, una
vez que entramos en
contacto, acaba ocupando,
poco a poco, nuestro
pensamiento hasta que no
somos capaces de
concentrarnos en nada más,
ni de día ni de noche...
Cercano a la locura...
Opiniones de mis lectores sobre mis libros:
EL SITARISTA DE JAISLAMER Y
OTROS CUENTOS
DESCONCERTANTES
y
CUENTOS DESCONCERTANTES II:
LOS INVISIBLES
1:
No puedo soltarlo. Estoy
como poseída. Leo
compulsivamente. Cuando lo
termine te comento…
2:
He iniciado EL SITARISTA. Me
tienes alucinado y borracho
de tanta belleza. Espero que
sea un exitazo. Me alegro de
ser amigo de tan gran
artista…
3:
¡Cómo he disfrutado este
finde! que me dieron ganas
de llorar cuando le quitaron
su piedra al Sitarista, y
que me quedé como paralizada
cuando acabé la historia de
Gloria en los Gozos, y
después me reí con la Mary y
la Vane, pero ¿cómo eres tan
bueno? ABECEDARIO se
alegrará de haberte
publicado y ya deberían
estarte promocionando a
otros niveles. No lo soltaré
ya hasta que no lo acabe. A
ver cuando quedamos a un
café. Un abrazo, poeta.
4:
Es
bueníiiiiiiiiiiiiiiiiisimo.
Anoche, hasta las cuatro de
la mañana, no pude soltarlo.
Enhorabuena.
5:
MUY HERMOSO, VERDADERAMENTE.
Lo estoy pasando de
maravilla con tus relatos.
Todos tan inesperados, tan
bien escritos, tan
diferentes en su estilo… Un
caleidoscopio de estilos… Y
con tanta ternura algunos
que se contagia. Un beso
grande…
6:
¡Bueno, bueno, qué maravilla
de libro! Me lo he leído de
un tirón. Enhorabuena y
gracias por hacernos pasar
unas horas tan estupendas
con su lectura.
7:
Me has emocionado tanto que,
ahora que lo he terminado
ya, voy a recomenzarlo para
releerlo detenidamente y
disfrutarlo literariamente.
8:
Esto está más cerca ya de la
literatura francesa actual (Houellebecq,
Beigbeder, Gavalda, Delerme…)
que de la sudamericana o de
la española. Impresionante,
amigo.
9:
Si te digo la verdad, no me
ha escandalizado, como
preveías… Es la vida misma.
Sí me ha dejado pasmado tu
capacidad descriptiva. Lo he
visto todo como en una
película.
10.
Qué bueno eres escribiendo!
Ayer leí el relato de ELLA
DICE. Es fantástico! Vaya
mezcla de romanticismo y
desilusión! demasiado crudo,
aunque es el vivo relato de
la mujer maltratada... Ahora
he terminado LOS INVISIBLES.
Una pasada! son las 3 de la
mañana, pero ha merecido la
pena. Como siempre, empiezas
a leer y no eres capaz de
dejarlo hasta ver el final….
11.
Querido Juan: estoy
disfrutando de tus textos
muchísimo. Los leo poco a
poco, y ellos se dejan leer
de maravilla. Me fascina el
del SITARISTA. ¡Qué delirio
de imágenes, qué maestría
para introducir al lector en
el ambiente y cautivarlo,
conducirlo adonde tú sólo
quieres...Te felicito de
corazón y me alegro de
formar parte de tu vida.
12. Amigo, tu libro es alucinante... Y yo me estoy quedando alucinado con su lectura.
13. El SITARISTA DE JAISALMER es uno de los relatos más hermosos que he leido, y he leido mucho. Me reconcilia con el mundo encontrar en tus textos, de nuevo, un cierto barroquismo de escritura, el gusto por la palabra, el ritmo bien trabado de la prosa en medio de tanta historia plana, sin imaginación, pura técnica, que hoy abunda.
14.
Je suis absolument éblouie
avec ton livre. Je suis en
train de lire déjà le 2d.
volume et je crois
sincèrement que, de même que
Flaubert dit "Madame Bovary
c'est moi", l'on peut dire
autant de toi et de ton
Sitariste: c'est toi tout
entier et tout cru et nu.
Mais c'est une merveille
littéraire,
incontestablement.
15.
Tus historias me han
encantado. A veces me he
sentido un tanto desbordada
por tus eruditas
referencias, lo confieso, y
es que sigo diciendo que
eres la leche, de verdad. M.
se lo leyó primero, y le
gustó muchísimo; es
envidiable tu capacidad
creativa y tu facilidad para
encontrar desenlaces
interesantes. No dejas de
sorprenderme. Enhorabuena.
16. Tus escritos me flipan. Leo y vuelvo a leer...
17.
Tu relato LA CONVERSADORA,
incluido en CUENTOS
DESCONCERTANTES II: LOS
INVISIBLES, es uno de los
relatos eróticos más bellos
que leído nunca.
18.
Mi hermana, a quien le
regalé EL SITARISTA en
reyes, esta super flipada
con él, y creo que eso es
importante, ya que sólo lee
novelas de vampiros, Harry
Potter y cosas por el
estilo... Incluso le he
escuchado decir que quiere
ir a la India, fíjate...
19.
J'ai lu
premier tome que j'ai adoré
et ai commencé le suivant.
Je te parlerai longuement de
ton écriture et de cette
fabuleuse capacité que tu as
dans les descriptions,
indépendamment des sujets si
variés et pourtant liés par
des thèmes communs.
J'aime te
lire et c'est un grand
honneur et bonheur que
t'avoir comme ami.
Mon préféré
jusqu'ici est STORYBOARD. Je
suis en train de lire LA
CONVERSADORA. C’est un texte
qui m'accroche déjà
pleinement, on dirait du
Emmanuel Schmidt (la rêveuse
d'Ostende) et je peux
m'imaginer la traduire.
20.
He terminado
de leer El Sitarista de
Jaisalmer… Tras una
narrativa fluída y muy rica
que termina enganchándote,
aparece de repente al final
un flash que te deja
totalmente “turulato”. ¡Muy
Bueno!