MARABAJAS 6

 

 

 

JOSÉ ANTONIO SALGADO OPINA OBRE MARABAJAS

 

Estimado Juan José:

Como te prometí, te envío unas reflexiones sobre Marabajas.

El libro es muy denso, extensísimo para lo que nos tiene acostumbrados el género poético en España, y más aún en Extremadura.

De entrada te digo que coincido con la opinión que ha aparecido en Belsana: creo que Marabajas es el mejor libro de poesía que se ha escrito en extremeño. La edición está muy cuidada, la presentación formal es impecable, y la multiplicidad temática y la sobriedad estilística confieren a Marabajas carta de naturaleza propia dentro de la literatura dialectal extremeña.

Marabajas es muchas cosas, pero, ante todo, es un libro para divertirse con su lectura. Destaco especialmente aquellos poemas (muchísimos) en los que el humor y las situaciones cómicas son el eje sobre el que giran todos los demás temas. Ya en el primer poema del libro, "El tíu Buju", se deja sentir esta tendencia, que aparece como notas esporádicas en muchas otras composiciones y que se convierte en motivo central en poemas como "La Maruja s'ha escapáu", "Me cachis en diela", "Dil pol lana", "Si el jipu quieris curalti", "Tienes una costumbrita"... Se trata de un humor basado muchas veces en juegos de palabras, en dobles intenciones -especialmente las relacionadas con el mundo carnal o sexual-, que hacen divertida y muy amena la lectura.

El amor por la tierra (pasión se podría decir) se deja sentir en cada línea, pero emerge con una fuerza arrolladora en "La mi Sierra de Gata", completada con esos deliciosos "Reflanes serragatinos". No me parecería una idea descabellada que esos versos pudieran ilustrar los folletos de fomento del turismo de esta zona si en la Junta de Extremadura, en vez de preocuparse por cuestiones triviales, se tomaran en serio la cultura y el patrimonio de nuestros pueblos.

Temas clásicos, pero tratados de una manera peculiar, muy personal, me ha parecido descubrir en poemas como "Cuandu s'arrimi la muerti" (Muerte), "El tiempu va a toa mecha" (El paso del tiempo que conduce inevitablemente a la muerte) o "Me quisisti bien, te quisi..." (El amor imposible).

Exceptuando la tercera parte (Villancicos y Rogativas), la poesía religiosa únicamente aparece de manera esporádica en tu poesía ("A un Cristu crucificáu"), lo que desde mi punto de vista personal es un acierto; aunque se deja sentir cierto trasfondo religioso en muchos poemas, lo que también me parece otro acierto, porque no podemos olvidar que la religiosidad es una de las notas dominantes del pueblo extremeño, de su cultura y de sus tradiciones.

He encontrado en Marabajas también muchas verdades muy bien relatadas, como la que recoges en el soneto "La mujel pa los jombris". ¡Claro!, en efecto, así son ellas, pero...¡qué remedio nos queda!. O como la que expones en otro soneto: "Estal enamoráo" ("... el amol con amol sólo se cura").

Un grueso importante de poemas se constituyen en verdaderas historias, casi fábulas, en las que la trama argumental se enriquece con aspectos de la vida popular, con tradiciones o leyendas: "A recogel cagajonis", "La tía luminada", "Los tres vivus y los tres muertus"...

Y, por supuesto, tampoco faltan los poemas más intimistas: "Melancolía", "Nostargia", "Vaili colmigu"...

Me ha parecido especialmente interesante "Un sonetu estremeñu", porque con él es como si hubieras intentado dotar a la poesía dialectal de la alta consideración que posee la española. Es como si te hubieras dicho: ¡Coño, si Lope ("Un soneto me manda hacer Violante"), Diego Hurtado de Mendoza ("Pedís, Reina, un soneto, y os le hago") o Baltasar de Alcázar ("Yo acuerdo revelaros un secreto / en un soneto, Inés, bella enemiga") lo hicieron en español, por qué no voy a hacerlo yo en extremeño!. Pues sí, en extremeño tenemos ya por fin también un soneto sobre hacer un soneto.

Como te he dicho al principio, Marabajas es un libro denso. Serían miles las cosas que se podrían entresacar para discutir, analizar o poner en relación. Solo he pretendido con estas líneas ofrecerte mi visión más general. Ante todo, te agradezco que hayas puesto a disposición de los lectores tu poesía, porque con ella estoy seguro que nuestras vidas son hoy un poco más ricas de lo que eran antes de leerte.

Un fuerte abrazo,

José Antonio Salgado.

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JUAN JOSÉ CAMISÓN